« No te mientas a ti mismo. El hombre que se miente a sí mismo y escucha su propia mentira llega a un punto en que no puede distinguir la verdad dentro de él, ni a su alrededor, y, por lo tanto, pierde todo respeto por sí mismo y por los demás. Y al no tener respeto, deja de amar. Por eso, por encima de todas las cosas: no te mientas a ti mismo. »
Los hermanos Karamazov, Fiódor Dostoyevski
Hacía una semana que Daniel recordaba a ratos que, cuando era pequeño, su padre le había contado un día la fábula de la zorra y las uvas para intentar explicarle que los seres humanos, a veces y a lo largo de sus vidas, utilizan algunos mecanismos de defensa para protegerse.
La historia se puede narrar de distintas maneras y con diferentes matices; pero él siempre la recordaba de la siguiente forma: una zorra ve unas deliciosas y jugosas uvas en una viña y, durante un buen rato, trata con gran esfuerzo y sin éxito de alcanzar el racimo para poder comérselas. Después de varios intentos y ya cansada, finalmente desiste y murmura mientras se aleja: « Es igual, no merece la pena; estas uvas aún no están maduras del todo y seguramente no deben de estar tan buenas. ».
Recientemente, Daniel vivió una experiencia personal bastante dolorosa pero reveladora al mismo tiempo al descubrir finalmente que Erica, su expareja y una mujer que nadie conocía tan bien como él, había utilizado toda su vida un mecanismo de defensa extremo y complejo: al huir de un conflicto grave, ella se escondía, creaba y diseñaba en su cabeza un pasado y una realidad paralela distorsionada y se aferraba a esta nueva deformación propia reescribiendo los hechos pasados para poder sobrevivir emocionalmente.
Daniel llevaba varios días consternado por todo aquello al empezar a entender finalmente muchas de las cosas que pasaron durante su relación. Esa noche, abrió otra vez su diario personal y empezó a escribir:
« Sigo triste y decepcionado. Ver la última pieza que me faltaba del puzzle le ha dado sentido a todo; pero también me ha dejado muy tocado.
Los mecanismos de defensa están ampliamente descritos en psicología, son muy humanos y, a veces, necesarios; pero si se quiere evolucionar y tener una visión transparente y sana de la vida, ni se puede abusar de ellos; ni se puede desfigurar completamente la realidad; ni se debería hacer daño a los otros al utilizarlos.
Esta triste vivencia me ha hecho reflexionar profundamente en los últimos días acerca del pasado, pero también acerca del presente y de su valor.
El pasado es sin duda un maestro para mí. Y una de las cosas más importantes que he aprendido de él es que tenemos que ser compasivos; con uno mismo y con los otros; al fin y al cabo, con las herramientas y el estado evolutivo que teníamos en el pasado, no lo pudimos hacer mejor.
El presente, para mí y a día de hoy, es lo más importante. Puede que no sea el que merezcas; puede que no sea el que quieras; puede que no sea el que te esperabas; puede que no estés donde quieres estar; puede que la persona que amas no esté a tu lado… pero aceptar al presente de forma equilibrada y consciente es crucial para una vida sana y completa. (Y estar presente en el presente es simplemente un orgasmo existencial.).
En mi vida han pasado millones de cosas y he sido millones de Daniels diferentes. Yo soy y no soy el mismo de ayer; yo soy y no soy el mismo de mañana; yo soy el de ahora. ».
Después de escribir el punto final, Daniel cerró su libreta y se levantó de la silla al recordar con hambre que esa misma tarde había comprado unas deliciosas y jugosas uvas que le estaban esperando en la cocina.
Artur Martí Peraire, Noviembre 2024
