9- El gran filtro del alma

          Después de varias horas meditando en silencio, el maestro se levantó ante la atenta mirada de sus discípulos. Finalmente, sus labios se abrían de nuevo para llenar de sabiduría los oídos de los que estaban preparados para recibir sus enseñanzas.

Hoy quiero hablaros sobre el gran filtro del alma.

Sabéis que las tortugas ponen varias decenas de huevos, pero factores como el clima, los depredadores o el azar, entre otros, harán que podáis contar con una sola mano las crías que lograrán llegar a edad adulta.

Lo mismo pasa con las semillas de la roja y dulce manzana que brilla en el manzano. Quizás un animal bípedo, desnudo y tentado por un reptil, morderá y machacará con los dientes la apetecible fruta; simientes incluidas. O puede que la manzana caiga del árbol durante una tormenta, se pudra y que, al cabo de un tiempo, de allí brote una semilla. Otras pepitas nunca germinarán y quizás se degradarán y formarán parte de la tierra. No todas las semillas de las jugosas manzanas rojas brotan y generan poderosos manzanos.

Fijémonos ahora en el diente de león. Quizás las ráfagas de viento llevarán en góndola a sus cipselas a colonizar el entorno. O quizás un inocente niño de diez años arrancará y soplará con fuerza el fruto de la hierba deseando que la niña que le gusta le dé un beso, mientras mira atento a los vilanos alejarse como expertos paracaidistas. O quizás la lluvia, el sol y el barro degradarán las semillas, apagando su llama vital sin haber podido tan siquiera desplegar las alas para alzar su primer vuelo.

Hablemos de los salmones; que ya siendo adultos y guiados por su instinto, intentan volver al lugar donde nacieron para reproducirse. Y no todos sobreviven a la odisea, ya que el camino por el que nadan contra corriente con la fuerza y el ímpetu de la energía sexual está lleno de peligros y adversidades. Uno se estampará contra una roca, otro se desorientará, otro terminará en la oscura boca de un oso…

Y qué decir del hecho que el hombre eyacule millones de espermatozoides en el interior de la mujer y que solo uno quizás tenga la posibilidad de fecundar al óvulo. O de los miles de pensamientos que pasan por vuestra cabeza cada día, y como sois capaces de evaluarlos, filtrarlos, pesarlos y darles la importancia que merecen. Recordad lo que os dije el otro día: vosotros no sois vuestros pensamientos.

Y así podríamos seguir y encontrar incontables ejemplos en la tierra, en el mar y en el aire; en lo microscópico y en lo macroscópico; en lo de hoy y en lo de ayer; en lo orgánico y en lo inorgánico; en lo material y en lo inmaterial; en las ideas; en la mente; en las decisiones… pareciera que hay infinitas selecciones y filtros que lo invisible cuidadosamente pone y equilibra en un vals divino.

Así pues, si vemos constantemente una selección natural, una selección sexual, un filtro ético y moral… ¿Por qué no pensar que puede haber también un filtro espiritual?; ¿Es acaso esto descabellado?

Y yo os pregunto, ¿creéis que todas las almas brotarán, crecerán y darán buenos frutos?; ¿Creéis que todos trascenderemos?

A día de hoy, yo creo que todos tenemos el potencial de la simiente dentro, pero también creo que muchas almas se quedarán por el camino: unas no encontrarán la luz; otras no serán regadas; muchas tomarán malas decisiones; varias serán engañadas; algunas serán depredadas… 

Y algo dentro de mí me dice que las almas que no pasan el gran filtro son como las gotas de lluvia que están en el vidrio de una ventana y que resbalando, tocándose con otras, fusionándose con las de al lado, dividiéndose de nuevo… dejan de ser las gotas caídas del cielo que eran para formar parte de una nueva estructura.

Es posible que las almas que no pasen el gran filtro pierdan su identidad y vuelvan a entrar a la rueda de la vida con una alma reciclada. Y no solo estoy hablando del ser humano, que por su naturaleza parece que puede tener más potencial para trascender; hablo de todo ser vivo.

Así pues, esta tarde quería compartir con vosotros que a día de hoy pienso y siento que el gran filtro del alma es el proceso de tamizado que se produce en la vida, a través del cual finalmente se obtiene la esencia que volverá a unirse a lo divino; al Todo.

Recordad que aquí estamos de paso.

Mientras los atónitos discípulos seguían aún digiriendo la información que acababan de recibir; el maestro se puso la mano derecha cerca del corazón e inclinó levemente la cabeza en señal de agradecimiento y respeto, y se alejó del grupo para meditar de nuevo en silencio debajo de una higuera.

Artur Martí Peraire, septiembre 2023

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